Hablar desde la propia experiencia
Como evitar los consejos genericos
Llevo un tiempo dando consejos.
Pero, no puedo dejar de tener el siguiente pensamiento recurrente: “Estoy lanzando este consejo a un océano de individualidades”.
Quiero decir. Cada persona es un mundo, somos como pequeños copos de nieve, cristalizados adquiriendo una forma única y diferenciada. Solo si nos miras desde la distancia somos iguales: blancos y redondos. Esponjosos y fríos.
Entonces…
¿Realmente sirve que yo analice uno de los múltiples problemas que tenemos los humanos y que aplique una solución concreta, como una formula química que crea una medicación específica?
¿Cuántas drogas se han administrado por error a quien no tenia ese problema médico?
Voy mas allá…
¿Alguna medicación va a la raíz y al origen del problema de salud concreto?
O simplemente están destinadas a tapar síntomas para hacernos sentir mejor y no tener que pasar por el dichoso dolor (físico, psicológico o espiritual).
El caso es que no solo he estado regalando esos consejos como si fuera mana divino caído del cielo, también los he estado recibiendo y adquiriendo. Visto desde la perspectiva del receptor cambia un poco la cosa.
Es cierto que aplico el espíritu crítico a todo lo que consumo. Hago una criba minuciosa y dejo entrar a mi sobreático solo aquello que pueda ser realmente útil o importante.
Pero entonces se crea una especie de hoja de cálculo intelectual dedicada a la clasificación y organización de documentos. Todo esta en la mente, en el pensamiento.
La conclusión que tomo entonces es que quizá esas “soluciones” a mis problemas no estén ahí (o mas bien no tan solo ahí). Si soy totalmente honesto conmigo mismo lo que realmente me hace sentir en paz es conectar con mis emociones.
Eureka. Creo haber dado con el punto. Pero esto es muy fácil de decir y mas difícil de hacer. Sobre todo para alguien que ha dedicado toda una vida a intelectualizar sus emociones.
Cuando me he sentido obligado a conectar con ellas me he pegado unas ostias impresionantes. Igualmente no puedo seguir ignorándolas, están ahí y son la solución.
Entonces.
¿Seré capaz de cambiar consejos por sentimientos?
Nadie es capaz de adivinar el futuro, ni de ser consciente de su verdadero potencial. Estoy en un momento en que quiero soñar a lo grande. Mis sueños no pasan por las grandes fortunas y el reconocimiento público. Pasan por la simple y llana “Conexión”.
¿Para que hago lo que hago?
Si observo con atención, todos y cada uno de mis actos van enfocados en comunicarme con los demás, en cuidar y aconsejar, en andar caminos paralelos. Pero observando con un poco más de atención, en realidad lo que quiero es que estas personas que me encuentre despierten algo en mi que yo mismo tengo encerrado.
A veces me dará dolor, a veces euforia. De todos modos, para eso hemos venido a esta experiencia de vida ¿No? Para experimentar.
Esa sería mi conclusión. Hablar desde el sentimiento, desde la experiencia, desde la honestidad. Suena tópico y utópico cuando se escribe, pero cuando uno consigue tener esa vivencia es algo que trasciende cualquier palabra.
No se si lo habré conseguido con este texto.
Edgar.

