0:00
/
0:00
Transcripción

Ese momento justo donde una discusión estalla

y como salir de ellas sin acabar herido...

Todo empieza normal. Te encuentras con alguien (Pareja, amigo, compañero de trabajo..)

Tenéis diferencias, pero habláis. De pronto, algo hace click.

La conversación se atasca. Nadie cede y os acabais calentando.

Y de repente, te encuentras en medio de ese torbellino donde las palabras hirientes salen solas. Acabáis faltando al respeto a quien, se supone, amais y respetais.

La resaca emocional de eso es terrible: rabia, dolor, culpa y ese “agujero negro” en el pecho que te impide pensar con claridad.

Hoy vamos a diseccionar qué pasa ahí y, sobre todo, cómo salir vivos (y juntos) de ese infierno.

¿Por qué perdemos los papeles?

No es que seas mala persona. Es que tu cerebro ha entrado en modo supervivencia.

Cuando nos sentimos atacados, deshumanizamos al otro. Dejamos de ver a nuestra pareja o amigo y pasamos a ver al “enemigo”.

Normalmente, esto ocurre cuando la discusión toca uno de estos tres detonantes:

  1. Identidad personal o colectiva: Si sientes que atacan quién eres, tu cuerpo reacciona como si fuera una amenaza física. Se tensa y se cierra.

  2. Moralización: En cuanto entramos en “lo correcto vs. lo incorrecto”, se acabó la negociación. Convertir la charla en un diálogo de necesidades (y no de verdades absolutas) es la única salida.

  3. Expectativas irreales: Si entras pensando que el otro debe aceptar todo (o resignado a que no mereces nada), ya has perdido antes de empezar.

Cuando la cosa se va de madre

A veces la teoría llega tarde y ya estáis gritando o en silencio hostil.

En ese punto crítico, tu prioridad debe cambiar: olvida tener razón, céntrate en mantener la conexión viva.

  • Si hay interrupciones o sarcasmo: No ataques. Señálalo desde tu necesidad: “Cuando usas el sarcasmo me bloqueo y no te entiendo”.

  • Si el otro minimiza el problema: No debatas la “verdad”. Describe el impacto: “Cuando dices que no pasa nada, yo me siento más confundido porque para mí sí es importante”.

  • Si te atacan: Desacelera. Baja el volumen. Sostener la calma no es ser pasivo, es tener liderazgo emocional.

Comunicación no violenta (CNV)

Marshall Rosenberg decía que detrás de toda emoción incómoda hay una necesidad no satisfecha.

Para evitar que la sangre llegue al río, intenta pasar tu discurso por este filtro de 4 pasos:

  • Observación: Cita hechos concretos, no juicios (”Has llegado a las 22h”, en vez de “Siempre pasas de todo”).

  • Sentimiento: Di cómo te afecta a ti (”Me siento angustiado”, no “Me haces sentir mal”).

  • Necesidad: Qué valor está en juego (”Necesito seguridad/respeto”).

  • Petición: Pide algo concreto y factible, admitiendo un “no” por respuesta.

Parece teórico, pero suavizar la conducta sin ceder en lo esencial es lo que te empodera.

Mis propias herramientas

Te cuento esto porque yo he vivido con fobia al conflicto durante años.

Sentía que si abría la boca, iba a soltar tal cantidad de rabia acumulada que lo destruiría todo. Me daba más miedo mi reacción que la de la otra persona: miedo a perder el control o a anularme.

Un truco que me ha ido de coña: Escribir antes de hablar.

Escribo lo que quiero decir en el móvil. Lo leo. Si suena muy agresivo, lo suavizo. Curiosamente, la mayoría de veces no cambio nada, pero el simple hecho de vaciarlo ahí reduce la carga emocional.

A veces, incluso envío ese texto si no me veo capaz de hablar cara a cara. Durante años pensé que eso era cobardía; hoy sé que tengo derecho a gestionar mis emociones como mejor pueda.

Recuerda esto

Discutimos con la gente porque nos importan.

Si esa persona te diera igual, la ignorarías. Nos duelen sus palabras porque le hemos dado valor a su opinión.

El objetivo no es no discutir nunca, sino entender que habéis construido algo que merece ser protegido por encima de tener razón en un detalle tonto.

Si sientes que estas situaciones te bloquean, que te repites en estos patrones y se escapan a tu control, hablemos.

Te dejo aquí un formulario sencillo. Es un paso previo, neutro y seguro para que me cuentes qué te pasa sin juicio alguno. Tú decides si luego quieres trabajarlo conmigo.

Formulario de contacto

Un abrazo y hasta la semana que viene.

Discusión sobre este video

Avatar de User

Por supuesto, sigue adelante.