Hoy no quiero andarme con rodeos: quiero hacer una reivindicación y romper una lanza por nuestra minoría, la de los neurodivergentes. Quiero proponer un cambio de paradigma en el que las personas con autismo, con TDAH o con altas capacidades sean quienes asuman la responsabilidad de gobernar.
No es una idea lanzada al aire; es una respuesta a un límite que considero ya insostenible. El escenario político actual se ha convertido en una representación de máscaras, un teatro emocional y populista que oculta un trasfondo puramente pragmático y económico. Frente a estas estructuras jerarquizadas del pasado, creo que estamos preparados para abandonar el paternalismo y buscar una horizontalidad donde cada uno se haga responsable de su parte.
La neurodivergencia nos obliga, a menudo, a pensar y crear fuera del molde gracias al pensamiento lateral. En el caso concreto del autismo, existe una resistencia natural a fingir aquello que no se siente. Para una mente así, la hipocresía colectiva no tiene sentido dentro de su lógica interna.
Imaginad por un momento a un presidente autista:
Prioridad informativa: Antepondría la precisión del detalle y la realidad de los datos por encima de su propia imagen o ego.
La lógica del “nosotros”: En muchas mentes divergentes, no existe una frontera rígida entre el beneficio propio y el ajeno. No es una cuestión de “bondad” idílica, sino de racionalidad: beneficiar al otro crea un círculo virtuoso que ayuda al conjunto, mientras que el individualismo extremo nos deja vendidos.
Justicia innegociable: El sentido de la justicia es un rasgo fascinante y protector. Un líder así no podría estar satisfecho sabiendo que existe pobreza o malestar social. Incluso sería capaz de contradecir a su propio partido para mantenerse fiel a la verdad de los datos.
A menudo se nos habla del pensamiento arborescente o de la complejidad de pensar en forma de red. Esta capacidad permite encontrar patrones donde otros solo ven hechos aislados.
Un líder con esta estructura mental no se quedaría en la superficie de lo que es popular o ideológicamente conveniente. Usaría su hiperfoco para entender el origen real de los problemas (ya sea una crisis económica o un conflicto social) y buscaría soluciones de raíz en lugar de limitarse a las relaciones públicas.
Por otro lado, hay que desmontar un mito: el autista no carece de empatía, suele ser todo lo contrario; es hiperempatíco. Lo que sucede es que, a veces, la intensidad de sentir tanto es tan abrumadora que la persona se cierra o intelectualiza para poder sobrevivir.
Prefiero mil veces a un líder que no sepa qué cara poner o cómo gesticular ante una cámara, pero que se obsesione con que nadie pase hambre o frío. Esa es una empatía que se vive en silencio, sin necesidad de grabarse dándole caridad a alguien para publicarlo en redes. Es una integridad que nos mantendría a salvo de la corrupción que nos rodea.
Eso sí, quiero ser muy claro con un matiz: ser neurodivergente no es un cheque en blanco. Para tener capacidad de liderazgo, esa persona tiene que estar trabajada internamente. Si no hay consciencia, un autista puede caer en el enmascaramiento (como yo mismo he hecho gran parte de mi vida) y acabar desconectado de su esencia.
Necesitamos líderes que sean observadores y comprometidos, menos “machos alfa” defendiendo causas y más personas capaces de ver la realidad sin adornos.
Si eres de los que siente que no encaja por estas características, quiero decirte que no es algo negativo; es un potencial impresionante. Mi trabajo diario es precisamente ese: encontrar el oro que hay detrás de las dificultades comunicativas de quienes se sienten “parias”.
Se trata de transformar esos supuestos defectos en nuestras mayores fortalezas para lograr cosas por encima de la media. Estamos reescribiendo nuestra historia y necesitamos mentes brillantes que alcancen hitos reales, más allá de la elocuencia y el saber quedar bien.
P.D.
Te dejo un formulario para que me escribas y me cuentes un poco como estás viviendo toda esta experiencia de sentirte ajeno a los humanos que te rodean. Me ayuda a conoceros y a mejorar en mi creación de contenido.
Hablamos la semana que viene,
Un abrazo.
Edgar.










